Página oficial del pintor y cantautor Ängel Moreno.

Diario de un día de Diario

2 de Febrero de 2009 | 11:59 am

Hoy es un lunes de febrero, un lunes fresco, insulso, anodino, parece un día de esos en que las legañas matutinas se empeñan en acompañarte hasta las últimas horas de la tarde.

He desayunado lo mismo de todas las mañanas, una taza de leche con cacao y una magdalena, de comensales he invitado a los rayos catódicos de mi caja tonta que, como todos los lunes aburridos y anodinos, me repite los aburridos comentarios de los futboleros lunes de toda la vida, las tradicionales y rastreras broncas de los diferentes bandos políticos, el resumen de bajas, de muertos y heridos entre Israelíes y Palestinos, con los también típicos, injustos y desiguales resultados, alguna pincelada de las ya casi olvidadas consecuencias ocasionadas en Irak por uno u varios de los personajes más oscuros y negativos de los últimos años de nuestra historia.

He marchado al curro, como otro lunes apático e insulso, con las neuronas atrincheradas en la preocupación por el virus de la maldita crisis y los ánimos encogidos por no saber exactamente porqué ocurren estas cosas, la impotencia de no poder hacer nada  y el deseo egoísta de que mis carnes y la de los míos no se contagien de tan desagradable dolencia.

Pero este malhumorado lunes de pronto se tiñe de suaves colores, se adorna de pequeñas y fugaces florecillas, un retazo subliminal de regocijo, un pellizco de esa ternura que sin darte cuenta hace que cambie tu percepción de las cosas. Cuando mas tranquilo y resignado estaba, apareció ella, sencilla, limpia, graciosa y amable, no me la esperaba ni la echaba de menos, pero la necesitaba, no sabría explicarte ni se si lo entenderás, pero si te fijas bien seguro que tienes a tu lado una igual o parecida, me encantaría volver a verla, o simplemente cruzarme de nuevo con ella, no tendría reparo en compartirla contigo, o incluso con esos seres antipáticos que hacen que todos los días del año sean lunes de hambre, de miseria y de muerte para millones de seres inocentes he indefensos.

Hoy es un lunes de febrero, nada va a cambiar de repente, no cesaran de atracar en nuestros puertos del bienestar las pateras de la intolerancia, seguiremos tropezando una y otra vez en la piedra de las envidias, o la injusticia tocará nuestro timbre en el momento mas inoportuno, pero a veces, si estamos atentos, si somos capaces de desprendernos de la hipoteca del victimismo y abrimos los sentidos al aire de la sensibilidad, podremos encontrarnos de nuevo con ella, comprenderla y disfrutarla, no nos cambiará la vida, pero nos ayudará a disfrutarla, porque una sonrisa es un arma perfecta.